Habitualmente, las personas toman decisiones y realizan elecciones
acerca de un sinfín de temas, por ejemplo, a qué partido votar, si acudir o no a una manifestación a favor, decidir sobre distintas marcas de ropa, cantantes
u opciones musicales a la hora de comprar o, finalmente, optar por salir o no a cenar con
determinadas personas.
Estos comportamientos tienen un punto en común, todos ellos reflejan las valoraciones que
las personas poseen sobre las distintas cuestiones mencionadas. A dichas valoraciones se las
conoce con el nombre de actitudes.
El estudio de las actitudes resulta muy relevante para la comprensión de la conducta social
humana por diversas razones, algunas de las cuales se mencionan a continuación:
- En primer lugar, las actitudes son relevantes a la hora de adquirir nuevos conocimientos ya que las personas asimilan y relacionan la información que reciben del mundo en torno a dimensiones evaluativas.
- Segundo, las actitudes desempeñan una serie de funciones imprescindibles a la hora de buscar, procesar y responder, no sólo a la información sobre el entorno, sino también a la relacionada con uno mismo.
- En tercer lugar, las actitudes guardan una estrecha relación con nuestra conducta y, por tanto, el mayor y mejor conocimiento de las actitudes permitirá realizar predicciones más exactas sobre la conducta social humana y sobre sus cambios. Es decir, las actitudes influyen sobre la forma en que piensan y actúan las personas.
- En cuarto lugar, las actitudes permiten conectar el contexto social en el que vivimos con la conducta individual o, dicho de otro modo, nuestras actitudes reflejan la interiorización de los valores, normas y preferencias que rigen en los grupos y organizaciones a los que pertenecemos. De hecho, distintos grupos sociales pueden ser distinguidos entre sí por las actitudes diferenciales que hacia determinadas cuestiones o asuntos comparten los individuos que los forman.
- En quinto lugar, cambios en las actitudes de las personas pueden cambiar el contexto. Si las actitudes de un gran número de personas cambian, posiblemente las normas sociales puedan cambiar también. Por ello, el estudio de cómo se adquieren y modifican las actitudes resulta esencial para comprender las bases de posibles cambios más amplios.
- Cognitivo: Pienso y razono la situación que me rodea
- Emocional: Tengo sentimientos sobre lo que sucede
- Actitud: Esto me hace actuar de cierto modo
El comprender que son las actitudes, nos permite darle sentido al ambiente que nos rodea, y actuar eficientemente en el mismo, definir y mantener nuestro sentido de autoidentidad y autoestima y mantener una buena relación con otras personas.
Sin embargo, existe un proceso que es considerado un paradigma de las actitudes: la disonancia cognitiva.
Según Festinger (1957) cuando las personas se comportan
de forma inconsistente con su forma de pensar se produce un estado aversivo de malestar que
lleva a las personas a buscar estrategias para reducir o eliminar ese estado de ánimo negativo. Esto conlleva a una incompatibilidad entre dos o mas actitudes. Una persona puede decir que disfruta su trabajo, sin embargo su actitud ante el mismo no siempre es la de una persona alegre con lo que hace.
Estas disonancias cognitivas pueden disminuirse con variables moderadoras, que en general dependen del individuo en cuestión:
Estas disonancias cognitivas pueden disminuirse con variables moderadoras, que en general dependen del individuo en cuestión:
- Importancia: Los valores que tiene una persona le dan un gran peso a las actitudes que suele tomar ante las circunstancias; una persona con valores fuertes y sustentados siempre va a actuar en consonancia con ellos
- Accesibilidad: Se refiere a que tan fácil es acceder al recuerdo de una actitud; mientras mejor se recuerden las actitudes, se va a actuar en mejor armonía con el presente.
- Experiencia directa: Si el individuo ha tenido una experiencia previa con cierta actitud, o con cierta circunstancia, será más fácil que haya consonancia con la forma en que el individuo actúe
- Presiones sociales: Quizá la más importante en este rubro, ya que es la única que no depende del individuo, sino del medio en que se desarrolla. En este rubro, podemos recalcar que la persona va a tratar de actuar conforme la sociedad le indica; por esto hay que tener cuidado a la hora de someter al individuo a una presión social.

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